Cine Aconcagua, un ícono cultural de Villa Devoto y Villa Pueyrredón

Esta nota se realizó en base a la entrevista que le hiciera nuestro medio en agosto de 2011 a José Luis Alesina, nieto de José Patti, constructor y primer dueño del Cine Aconcagua, ubicado en la Av. Mosconi 3360 en Villa Devoto. “Mi abuelo invirtió sus ahorros e hipotecó su casa para poder hacer el cine”.


José Patti, nació en Sicilia, Italia; no había ido a la escuela, era autodidacta. Se dedicaba a la construcción de casas y departamentos. “Tenía visión para los negocios y para lo constructivo” señala José Luis Alesina, su nieto, cuya familia está arraigada en la zona desde 1911.

Su abuelo era muy amigo de Pablo Carletto, también de Sicilia, propietario del Cine América, que estaba ubicado en Av. America (hoy Mosconi) al 2468, inaugurado en 1929. Durante el verano se corría el techo para que entrara aire.

“Este amigo le empieza a contar a mi abuelo lo que era tener un cine, le gustó la idea de tener un cine en el barrio para no tener que viajar en tranvía hasta el centro. Compró dos lotes sobre la Avenida América, y en 1943 empezó a hacer el desmonte del terreno, ésta era zona de quintas, hasta laguna teníamos. Muy de a poquito comenzó a construir con la problemática que implicó conseguir materiales durante la Segunda Guerra Mundial”.

José Patti quería que el cine fuera para el barrio lo que era el Aconcagua a la Cordillera de los Andes. “Cuando uno nombra la cordillera el ícono es el Aconcagua, es el pico más alto. Él decía que lo más grande del barrio iba a ser su cine, iba a ser el ícono y tenía que tener las mismas calidades y cualidades que una sala del centro” afirma José Luis.

Lo construyó con los mejores materiales. Tenía una platea con 900 butacas de cuero y en el pullman otras 300. “También construyó un escenario de madera porque se acostumbraban los números vivos y un sistema de calefacción con calderas”.

Para este emprendimiento invirtió sus ahorros y también hipotecó su casa. “Cuando estaba toda la parte estructural terminada se asoció con Argentina Sono Film y ellos pusieron el equipamiento de proyectores, telonería y butacas” señala José Luis.

El cine Aconcagua finalmente se inauguró en Noviembre de 1945 con la proyección de una película rusa: Arcoiris. “Se llenó la sala. En la boletería estaban mi tío Antonio Patti y Tito, que fue después el boletero histórico, y mi mamá en el kiosquito que estaba en frente, trabajaba toda la familia”.

Era imponente, como su nombre. Como el barrio era de casas bajas, José Patti lo construyó para que se viera desde la avenida General Paz. “Es así que para medir el tamaño de las letras hizo una “A” de madera, la puso en el techo y se fue hasta la General Paz para corroborar que fuera legible desde allí. Luego puso el nombre arriba, en la fachada”.

También se detuvo en ciertos detalles. Contrató a un escultor italiano, que a cada lado de las escaleras de acceso al pullman talló un relieve de la Cordillera de los Andes y del otro lado el Aconcagua con un cóndor sobrevolándolo.

Por último, José Luis, nos deja una anécdota que pinta de cuerpo entero a su abuelo: “Cuando estaban construyendo la cabina de proyección se paró frente a la pantalla y miró hacia la ventana por donde sale el haz de proyección, y algo no le cerraba. Subió a la cabina con un hilo, lo amarró y lo tensó hasta la pantalla y se dio cuenta que rozaba contra la baranda del pullman. Además comprobó que si se paraba en la última fila podía llegar a tocar la proyección, así que pensó que el primer vivo que tapara la proyección le arruinaría la película. Por eso se hizo debajo de la cabina un entrepiso para que diera el ángulo de la proyección”.

Roberto Rufino, Alberto Castillo y Carlitos Balá fueron algunas de las glorias que pasaron por este espacio de cultura, ideado para que los vecinos no viajen hasta el centro porteño en busca de espectáculos de calidad.

Edith Suñé, su propietaria, decidió cerrar sus puertas a mediados de la década del ’90. Durante muchos años sus instalaciones fueron alquiladas por una iglesia evangélica, hasta que en el año 2009 quedó definitivamente cerrado y tapiado. Poco tiempo después, vecinos de Villa Devoto y Villa Pueyrredón, entre ellos José Luis, crearon una asociación civil para recuperar el cine para el barrio.

Lograron que la Legislatura porteña, el 24 de noviembre de 2011, sancionara por unanimidad una ley que declaraba de utilidad pública y sujeto a expropiación el inmueble del ex Cine Teatro Aconcagua.

“Entendemos que el Cine Aconcagua es un ícono que protagoniza parte de la cultura y de la historia de la zona y como tal debe ser preservado y reactivado como Polo Cultural para la expresión y formación artística de los vecinos” festejaron desde la asociación civil. Finalmente, en enero de 2012, el entonces Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, echó por tierra la ilusión al vetar la ley.

En el año 2014 el edificio fue catalogado con el mayor nivel de protección patrimonial con la sanción de la Ley N° 5096. La fachada, el hall de acceso, el pullman y la volumetría total no pueden sufrir alteraciones.

El edificio finalmente se vendió en 2018. Los nuevos dueños contrataron al estudio del arquitecto Matías Frazzi. “El estado de abandono durante muchos años sumado al maltrato de uso hace que el edificio se encuentre en un estado complejo, donde las filtraciones, saqueos, falta de mantenimiento y usurpación por palomas, lograron un estado calamitoso. Sin embargo, la calidad de su construcción original le confiere una fortaleza estructural que se encuentra intacta” diagnóstico el estudio de arquitectura.

En agosto de 2019, en diálogo con nuestro medio, Frazzi expuso: “Sabían que era limitado lo que podía hacerse. De todos modos, se elaboró una propuesta que abarcaba diversidades de usos culturales y de co-working (gente de varias disciplinas comparten salas para trabajar)”.

Entre ellas una nueva sala de cine-teatro, semi-automática, que ocupara el espacio del antiguo pullman, con una capacidad de 200 butacas “más acorde a los nuevos usos y a la escala barrial actual” argumentó Frazzi.

Sin embargo, los nuevos dueños del inmueble del ex Cine Aconcagua no tienen con qué afrontar las obras de restauración para darle vida a este hito de Mosconi al 3360, un rincón emblemático para vecinos de Villa Devoto y Villa Pueyrredón. Se teme que por unos cuantos años se lo use como depósito.


Nota original: elbarriopueyrredon